Regocíjate que tu nombre está escrito en los cielos

Regocíjate que tu nombre está escrito en los cielos

Hay grandes riquezas y poderosos privilegios en la tierra, pero ninguno es mayor al honor de ser hijo de Dios. Muchos procuran ganarse la lotería o esperan un gran golpe de suerte, pero el tesoro más grande que el ser humano puede hallar es encontrarse con Jesucristo y seguirlo…Jn..1-12  

 “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” Lucas 10:19-20.

Jesús ha formado otro grupo de setenta discípulos y los ha enviado de dos en dos a toda ciudad, delegó en ellos poder y autoridad para sanar enfermos y liberar endemoniados y regresan al Señor con un gozo inmenso pues los demonios se les sujetaban. Es normal cuando el poder de Dios fluye a través de nuestra vida sentir alegría al ser usados por el Señor.        

Jesús les recuerda el poder que ha delegado en ellos para vencer serpientes y escorpiones (que representan a los demonios) y sobre toda fuerza del enemigo ¿Por qué el Señor les recuerda esto? Porque además de echar fuera demonios en su ministerio enfrentarían poderes de las tinieblas que procurarían impedir el avance de la Iglesia en la tierra, por eso les dice: No importa que poder o fuerza del enemigo se levante, el poder de Dios en ellos estará sobre toda fuerza del enemigo.

“Nada os dañará” como sucedió con Israel ante los gigantes de Canaán, quizá los discípulos sentirían temor, pero Jesús les asegura que nada los dañará. Podrían avanzar y continuar llevando el evangelio del reino, pues Dios mismo sería su escudo y protección. Cuando el Señor te llama y te envía, también asegura tu protección y provisión.  “Nada os dañará”

 Sin embargo el Señor Jesús le da a sus discípulos una enseñanza superior y fundamental para la vida cristiana y para el servicio a Dios: “No os regocijéis de que los espíritus se os sujeten, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Ellos estaban gozosos al ver el poder de Dios sobre los demonios, pero el Señor les enseña que el verdadero gozo debe ser el tener la certeza de su salvación y de la vida eterna.   

Gracias a Dios por las sanidades, por los milagros, pero lo más grande es nuestra salvación. Lo más importante es nacer de nuevo, la verdadera y más grande razón de nuestro gozo es habernos encontrado con Jesucristo y entregarle nuestra vida. Todas las riquezas del planeta y los más grandes honores que el mundo pueda ofrecer nunca serán comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Para Dios lo más valioso e importante es la salvación del ser humano, por eso vino en carne. No hay nada de mayor valor que la salvación por eso dice la Escritura que “fuimos comprados no con oro ni con plata, sino con la sangre preciosa de Jesucristo”

 

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